La enfermedad arterial periférica (EAP) es una afección en la que las arterias que suministran sangre a las extremidades y órganos se estrechan o bloquean debido a la acumulación de placa. Diagnosticada con mayor frecuencia en personas mayores de 50 años, la EAP afecta actualmente a más de 6.5 millones de personas solo en los Estados Unidos.
Si no se trata, la EAP puede provocar complicaciones graves, como la muerte de tejidos e incluso la necesidad de amputar una extremidad, ya que se restringe el flujo sanguíneo a áreas vitales. A pesar de las investigaciones en curso, aún existen muchos conceptos erróneos en torno a la EAP. En este artículo, desmentiremos seis de los mitos más comunes, lo que te ayudará a comprender mejor esta afección, a menudo malinterpretada, con la opinión del Dr. Bilal Anwer, un destacado experto en el tratamiento de la EAP.
Mito #1: Los síntomas de la EAP son siempre claros y consistentes
Muchas personas asumen que los síntomas de la enfermedad arterial periférica (EAP) son sencillos y fáciles de reconocer, pero no siempre es así. En las etapas tempranas, los síntomas de la EAP pueden ser sutiles y variar de una persona a otra.
Según el Dr. Bilal Anwer, “los síntomas de la EAP suelen pasarse por alto porque pueden ser muy variados. Algunos pacientes pueden sentir dolor en las piernas, mientras que otros pueden notar que tienen los pies fríos, llagas que tardan en sanar o cambios en el color de la piel”. Los síntomas más comunes incluyen dolor o calambres en las piernas al caminar (claudicación) y cambios en el color de la piel en la parte inferior de las piernas. Sin embargo, otros síntomas como la sensación de frío en los pies, las úlceras de cicatrización lenta y los cambios en el crecimiento del vello también pueden indicar la presencia de la EAP. El diagnóstico temprano mediante exámenes de detección es fundamental para controlar la enfermedad de manera eficaz.
Mito #2: la EAP solo afecta las piernas y los pies
Una idea errónea común es que la EAP solo afecta las piernas y los pies, pero en realidad puede afectar las arterias de todo el cuerpo, incluidas las que suministran sangre al corazón y al cerebro.
Dr. Anwer explica: “Si bien la EAP suele afectar las piernas y los pies, también puede afectar las arterias que irrigan órganos vitales como el corazón, el cerebro, los riñones y la pelvis”. A medida que la placa se acumula en las arterias, la circulación hacia estos órganos vitales puede verse comprometida, lo que puede provocar complicaciones graves como un ataque cardíaco, un accidente cerebrovascular o insuficiencia renal. Por lo tanto, aunque las piernas son la zona más comúnmente afectada, la EAP puede presentarse en todo el sistema vascular periférico.
Mito #3 – La PAD no pone en riesgo la vida
Muchos consideran la PAD como una condición manejable y no grave, pero la verdad es que puede ser mortal si no se trata. Sin el tratamiento adecuado, el flujo sanguíneo reducido en las extremidades y los órganos puede llevar a la muerte de tejido, infecciones graves e incluso la amputación de extremidades.
“La EAP no es solo un problema periférico”, afirma Dr. Anwer. “Puede provocar complicaciones graves si el flujo sanguíneo hacia los órganos vitales se ve restringido durante largos períodos. La intervención temprana puede prevenir tales consecuencias y mejorar significativamente la calidad de vida del paciente”. La EAP es tratable y, con una intervención rápida, quienes la padecen pueden seguir llevando una vida feliz y saludable sin secuelas permanentes.
Mito #4 – La EAP es una enfermedad que solo afecta a los hombres
Contrario a la creencia popular, las mujeres tienen la misma probabilidad de desarrollar enfermedad arterial periférica que los hombres. De hecho, las investigaciones demuestran que las mujeres podrían experimentar incluso un declive funcional más rápido que los hombres después de desarrollar PAD.
Un estudio de 2014 destacado por Dr. Anwer reveló que las mujeres con EAP suelen presentar síntomas más graves y un deterioro más rápido de la movilidad que los hombres. “Este es un hallazgo importante, ya que subraya la necesidad de una mayor concientización y un diagnóstico precoz en las mujeres. A medida que la población envejece, esperamos que la EAP afecte cada vez más a las mujeres, lo que hace que la detección y el tratamiento tempranos sean aún más cruciales”, afirma Dr. Anwer.
Mito #5: Solo las personas con sobrepeso padecen la enfermedad arterial periférica (EAP)
Si bien la obesidad es un factor que contribuye a la EAP, no es el único factor de riesgo. El tabaquismo sigue siendo la causa principal, ya que afecta hasta a 80% de los pacientes con EAP, mientras que la diabetes también desempeña un papel importante en el aumento del riesgo y la gravedad de la enfermedad.
Dr. Anwer aconseja: “Si bien el control del peso es importante, dejar de fumar es, con mucho, el cambio más significativo en el estilo de vida que puede prevenir o ayudar a controlar la EAP. Los pacientes con diabetes también corren un mayor riesgo, por lo que controlar los niveles de azúcar en la sangre es fundamental”. Adoptar un estilo de vida saludable puede ayudar a reducir el riesgo de EAP, incluso en quienes no tienen sobrepeso.
Mito #6 – La EAP solo se puede tratar con cirugía
Muchas personas creen que el tratamiento de la enfermedad arterial periférica siempre implica una cirugía invasiva, pero no es así. Dr. Anwer destaca que los cambios en el estilo de vida, como dejar de fumar, llevar una dieta equilibrada y mantener un peso saludable, pueden ser muy eficaces, especialmente cuando la EAP se detecta a tiempo.
Para casos más avanzados, existen varios tratamientos mínimamente invasivos disponibles que pueden ayudar a restaurar el flujo sanguíneo sin requerir cirugía mayor. Algunos de los tratamientos no quirúrgicos más comunes para la AOP incluyen:
- Angioplastia con balón – Se inserta un catéter con un balón en la punta en la arteria bloqueada y se infla para empujar la placa contra las paredes de la arteria, mejorando el flujo sanguíneo.
- Aterectomía – Este procedimiento utiliza catéteres especializados para eliminar la acumulación de placa en las arterias mediante láser o molienda mecánica.
- Colocación de stent – Si la angioplastia o la aterectomía no tienen éxito, se puede colocar un stent (un pequeño tubo de malla) en la arteria para mantenerla abierta y asegurar el flujo sanguíneo adecuado.
“El tratamiento de la EAP no es igual para todos”, agrega Dr. Anwer. “Existen varias opciones eficaces y mínimamente invasivas que pueden evitar la necesidad de una cirugía, dependiendo de la gravedad de la afección”.”
Pensamientos finales: Entendiendo la DAP
Existen muchos mitos en torno a la enfermedad arterial periférica, pero con una mejor comprensión de la enfermedad, sus factores de riesgo y las opciones de tratamiento, puede tomar medidas proactivas para proteger su salud. Al abordar la EAP de manera temprana y explorar las opciones de tratamiento disponibles, puede prevenir complicaciones graves y mejorar su calidad de vida.
Si tú o un ser querido presentan síntomas de EAP, consulta a un profesional de la salud, como el Dr. Bilal Anwer, quien se especializa en el tratamiento de la EAP, para analizar tus opciones de tratamiento y dar el primer paso hacia una mejor salud vascular.
Esta información no es un diagnóstico médico. Una consulta con el Dr. Anwer confirmará sus opciones de tratamiento. Los resultados individuales pueden variar.